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domingo, 7 de octubre de 2012

Chomsky, Noam




   Si el interés y las aclamaciones de los críticos son un indicio, Noam Chomsky debería estar considerado como uno de los lingüistas más importantes e influyentes del siglo xx. Chomsky recibió su formación lingüística de Leonard Bloomfield, cuyo empirismo conductista dominó la lingüística norteamericana durante los años 30 y 40, y de Zelig Harris, cuyas posiciones políticas durante los 50 atrajeron a Chomsky más que su versión del estructuralismo lingüístico.
   La aportación de Chomsky a la lingüística y, por tanto, al pensamiento moderno, ha sido triple, en términos generales. En primer lugar, trasladó el énfasis de la lingüística del plano estrictamente descriptivo e inductivo (el nivel de la catalogación infinita de expresiones de las que posteriormente se podían extraer conclusiones sobre la gramática) al nivel ideal de la competencia y la "estructura profunda", el nivel que abre la puerta al aspecto creativo del lenguaje. En pocas palabras, Chomsky demostró, con sus conocimientos técnicos de lingüística, que el lenguaje era algo más que su realización técnica. Segundo, provocó una revisión del aprendizaje de la lengua al afirmar que la competencia lingüística no se adquiere de manera inductiva, a través de un condicionamiento conductista de estímulo y respuesta, sino que es la consecuencia de una capacidad cognoscitiva innata que poseen los seres humanos. Es decir, la libertad y la creatividad lingüística no se adquiere, sino que existe siempre como un a priori rector. Tercero, la distinción entre "competencia" y "actuación" –incluso cuando no se entendía bien– ha servido de metáfora para los estudios estructurales en otras disciplinas como la filosofía y la sociología (cfr. la noción de "competencia comunicativa" en Habermas y el concepto de "habitus" en Bourdieu, que son un eco de la idea del agente de Chomsky).
   Hay que destacar que Chomsky se ha convertido asimismo en un intelectual liberal y de izquierdas sin pelos en la lengua, que se opuso enérgicamente a la participación norteamericana en la guerra de Vietnam y que ha escrito casi una docena de libros sobre problemas políticos actuales, tanto nacionales como internacionales. Entre los más conocidos están: American Power and the New Mandarins (1969); The Backroom Boys (1973); Human Rights and American Foreign Policy (1978); The Fateful Triangle: The United States, Israel and tbe Palestinians (1983); Necessary Illusions: Thought Control in Democratic Societies (1989); y Deterring Democracy (199l).
   En lo que pareció un tremendo desliz de juicio político, Chomsky –que es judío, y cuyo padre fue un especialista en hebreo– escribió un prefacio en 1980 al famoso libro de Robert Faurisson contra la existencia de las cámaras de gas nazis. Chomsky defendió su acción por el principio (equivocado) de que, para un liberal coherente, todas las corrientes de opinión tienen derecho a hacer oír.
   Noam Chomsky nació en Filadelfia en 1928. Sus primeros estudios los realizó en una "escuela progresiva experimental" y en la Central High School de Filadelfia. En la Universidad de Pensilvania estudió matemáticas y filosofía, además de lingüística bajo la influencia de Zelig Harris. Aunque obtuvo su doctorado en Pensilvania, la mayor parte del trabajo para él lo llevó a cabo en la Universidad de Harvard entre 1951 y 1955. Desde 1955, Chomsky enseña en el Massachusetts Institute of Technology, donde está en posesión de una cátedra desde 1976.
   A través de su padre –que publicó Hebrew: The Eternal Language (1958)–, Chomsky entró en contacto con la lingüística histórica. De hecho, su primer escrito importante fue su tesis de maestría, no publicada, titulada "Morphophonemics of modern Hebrew" (1951). Dado el interés paralelo de Chomsky por la lógica y las matemáticas, era de esperar que la obra de lógicos (Goodman, Quine, Kripke, Lakatós, Hintikka) y filósofos analíticos (Austin, Wittgenstein) le interesasen más que los filósofos o los lingüistas de la llamada tradición continental. Este interés ha dado a los textos de Chomsky, en ocasiones, el estilo austero que imita el rigor putativo de las ciencias naturales. Como él mismo ha dicho, el interés intelectual de la lingüística, como ocurre con la física, reside no tanto en los fenómenos (los productos del lenguaje) como en el poder explicativo de sus principios (1). "La ciencia natural –afirma Chomsky–, a diferencia de la historia natural, no se ocupa de los fenómenos en sí mismos, sino de los principios y explicaciones que se relacionan con ellos" (2). Este enfoque –también evidente en sus trabajos sobre lógica– implica tomar como axiomáticos un estilo (uso de la notación), formato (uso de microejemplos) y método (idealización) determinados, de forma tan general que quedan libres de escrutinio crítico. Ello ha supuesto que, aunque en otros lugares (por ejemplo, Francia) se ha recogido la obra de Chomsky, él se ha visto muchas veces incapaz de emprender el diálogo con lingüistas cuyos presupuestos proceden de una tradición diferente.
   Al principio, Chomsky se propuso explicar de qué modo un usuario ideal del lenguaje podía generar y entender frases gramaticales nuevas y únicas sin haberse encontrado nunca con ellas en la práctica. Como consecuencia, decidió demostrar la existencia de una serie de reglas de transformación, definida y descriptible, que constituían la "competencia" del usuario ideal del lenguaje, y que dicha competencia permitía generar oraciones gramaticales. La "actuación", que equivale al número limitado de oraciones gramaticales que ejecutan realmente los usuarios del lenguaje, ofrece pruebas (un corpus) para investigar la competencia, a juicio de Chomsky, que añade que ésta no implica una apreciación e invocación consciente de las reglas generativas por parte del hablante, sino que debe considerarse un equivalente del modo de estar del hablante en el lenguaje. En otras palabras, la competencia es la condición de posibilidad del lenguaje: es un elemento constituyente del hablante, y no al contrario.
   En cuanto a los aspectos de la teoría del lenguaje de Chomsky, debemos centrarnos, primero, en la noción de gramática "generativa". La gramática generativa es una especie de sistema elemental de reglas que definen y producen periódicamente las transformaciones en la oración. Está unida a la "competencia" básica del hablante y oyente ideal, una competencia que permite la elaboración de un número potencialmente infinito de oraciones bien formadas. "Generativa" evoca el término matemático "generador". Éste produce una "función generadora" –por ejemplo, 2x + 3y - z– que genera una serie infinita de valores. Por su parte, Chomsky define la gramática generativa como una serie de reglas que, al definir una serie (de objetos) "se puede decir que genera esa serie" (3). Y continúa:

  Se puede decir que [una] gramática (generativa) produce una serie de descripciones estructurales, cada una de las cuales, idealmente, incorpora una estructura profunda, una estructura superficial, una interpretación semántica (de la estructura profunda) y una interpretación fonética (de la estructura superficial) (4).

  La estructura (porque eso es lo que es) de una gramática generativa puede ser –siguiendo el método de Chomsky en Syntactíc Structures– de tres tipos básicos (recordando que una gramática explica cómo se generan las oraciones):

  1. Gramática del estado finito: es sólo lineal, de modo que las oraciones se producen mediante sencillas elecciones de izquierda a derecha, y cada elección limita el alcance de la elección sucesiva.
  2. Gramática de la estructura de frases: corresponde al análisis (la clasificación de los elementos constitutivos de la estructura "superficial" de una oración), y se ocupa de los múltiples significados posibles en los mismos constituyentes de la frase: "old men and women" (para tomar el ejemplo que ofrece Lyons) puede significar (old men) and women [(hombres ancianos) y mujeres] o old (men and women) [hombres y mujeres ancianos].
  3. Gramática transformativa: se trata de un modo de derivar una nueva estructura de constituyentes (por ejemplo, de la forma activa a la forma pasiva) mediante una serie de reglas basadas en la cadena horizontal de la estructura de base de la oración (representada por un marcador de frase) el "árbol" vertical que resulta de tener en cuenta cómo se produjo esa cadena.

   Chomsky fue capaz de demostrar que la gramática de la estructura de frases y la transformativa son más poderosas (es decir, pueden hacer más cosas) que la gramática de estados finitos, y que la gramática transformativa es una gramática más poderosa que la de estructura de frases. La gramática transformativa es la contribución esencial de Chomsky a una teoría general de la gramática. Las otras dos –aunque previamente no estaban formalizadas– ya existían antes de su trabajo. Sólo una gramática transformativa puede derivar las reglas básicas que constituyen al hablante y oyente ideal, por ejemplo, del inglés. La lógica en la que se basa la gramática transformativa es que, si cada expresión implicase una sola regla como condición para ser aceptable, existirían demasiadas reglas. Claramente, el número de reglas no es equivalente al número de expresiones; está implícito en cualquier gramática. Por otro lado, Chomsky señala que si no se puede demostrar que muchas oraciones –aparentemente distintas en un nivel "superficial" de la gramática de estructura de frases– son, en realidad, transformaciones de la misma regla, la gramática adquiere una complejidad casi infinita y contiene escaso poder explicativo. La gramática de estructura de frases sería demasiado compleja si fuera la única encargada de suministrar todas las reglas de la formación de oraciones en el hablante y oyente ideal. En resumen, pues, una gramática transformativa es una forma de reducir la formación de oraciones al menor número de reglas posible. Desde una perspectiva ligeramente distinta, la gramática transformativa, que suministra las reglas de la competencia, equivale al concepto de la "estructura profunda" de Chomsky.
   Es preciso examinar otra faceta de la teoría del lenguaje de Chomsky antes de pasar a una breve valoración de su obra. Se trata de su intento de reforzar la teoría de la gramática generativa uniéndola a una noción de "capacidad cognoscitiva" (5).
   Dado que Chomsky opina que no podemos explicar la adquisición del lenguaje y la competencia lingüística (que presupone la creatividad lingüística) de forma inductiva, ni gracias a ninguna versión de la teoría del estímulo y la respuesta, recurre a la idea de una capacidad lingüística innata, específicamente humana, como forma de explicar la naturaleza del lenguaje humano. En concreto, ha estado muy apegado a la opinión cartesiana de que el lenguaje y la mente están tan estrechamente vinculados que el conocimiento del lenguaje permite el conocimiento de la mente humana. Es decir, para el inventor de la gramática generativa, el lenguaje es fundamentalmente una parte de la psicología humana, entendiendo psicología como una teoría de las facultades de la mente humana. La competencia lingüística tiene un origen menos lingüístico que psicológico; o ¿no deberíamos decir que el origen del lenguaje es el sujeto psicológico? Aquí, Chomsky refleja especialmente la influencia de Descartes y la tradición racionalista y científica del siglo xvii. En lugar de conceder al lenguaje un carácter autónomo –como acabó pasando en el siglo xx, con 1a concepción estructuralista del lenguaje mantenida por Saussure–, el racionalismo del siglo xvii lo consideraba como una expresión del sujeto psicológico. Al parecer, Chomsky cree que sólo identificándose con está tradición puede hacerse justicia a la esencia dinámica y creadora del lenguaje y evitar una recaída en alguna forma de explicación empirista. Para, Chomsky, el empirismo incipiente (o totalmente desarrollado) de Saussure le hace inaceptable para la lingüística generativa. De acuerdo con la lingüística cartesiana, Saussure terminaba dando prioridad a la parole (habla) por encima de la langue (estructura gramatical) (6).
   ¿Cómo podemos juzgar, entonces, la obra de Chomsky? Es necesario reconocer que toda evaluación profunda de la gramática generativa deberá tener en cuenta los considerables conocimientos técnicos de Chomsky en materia de lingüística. Sin embargo, ciertas cosas son muy discutibles, incluso para el profano. Pese a que la teoría de la gramática generativa es, sin duda, uno de los logros intelectuales del siglo xx, resulta limitada, al menos, en cuatro aspectos.
   La primera de dichas limitaciones se refiere al concepto de idealización. En este sentido, recordemos que "competencia" se refiere a la "competencia del hablante y oyente idealizado". El problema no es que la "competencia" sea imaginaria (es decir, nunca llevada totalmente a cabo en la práctica), sino el hecho de que dicha competencia se identifique con un componente no lingüístico, el "hablante y oyente" ideal, y no con el propio lenguaje. Aquí, la idealización es compatible con la opinión racionalista de Chomsky de que el lenguaje es una expresión de algo distinto, una capacidad cognoscitiva individual inseparable de la psicología de cada persona. La pregunta que surge es qué debe ser el lenguaje para constituir una expresión de la psicología individual. Pero ¿el lenguaje es sólo una expresión de algo? Es decir, ¿es totalmente transparente? La semiótica y la poética modernas sugerirían que la respuesta es negativa, porque también existe el lenguaje poético, el lenguaje (relativamente) opaco.
   Supongamos que Chomsky respondiera afirmando que la idealización es una exigencia metodológica y no debe confundirse con cómo es el lenguaje en sí. El inconveniente es que resulta imposible evitar la sensación de que se está vinculando la idealización al principio de competencia per se (la competencia equivale a un número infinito [= ideal] de oraciones). Otro problema de la idealización es que no logra justificar –como ha demostrado Kristeva– el lenguaje como proceso de realización. El plano de la "actuación" de Chomsky no altera este hecho. Porque la actuación se limita a centrarse en las expresiones ya emitidas; no explica el hecho de su proceso de realización: el plano del discurso de Benveniste. Como consecuencia, la visión del lenguaje de Chomsky es estática, más que dinámica.
   Otro problema planteado por la lingüística de Chomsky surge del énfasis dado a la competencia del hablante nativo como hablante modelo de una lengua. Aquí hay que tener en cuenta dos aspectos (al menos). El primero es si el hablante nativo (el que habla una lengua "materna") es un modelo adecuado de cómo funciona el lenguaje. Aunque el hecho de basarse en el hablante nativo puede tener ventajas a la hora de evaluar la gramaticalidad, ¿no podría proponerse que, idealmente, los hablantes puedan adquirir la competencia de un nativo en varias, o hasta muchas, lenguas? El hecho de que no lo hagan no debe atribuirse necesariamente a la propia naturaleza del lenguaje. Segundo, podría sugerirse que un aspecto esencial del lenguaje es la posibilidad de traducirlo. Al centrarse en la competencia del hablante nativo, Chomsky pasa por alto la cuestión.
   Por último, el racionalismo de Chomsky parece ser una reacción exagerada al conductismo y al empirismo característicos del ambiente filosófico y lingüístico angloamericano en el que se formó. Por ello aparece con frecuencia como el racionalista sitiado que intenta abrirse camino penosamente contra las fuerzas del empirismo. Sin embargo, los grandes debates teóricos actuales sobre lenguaje y filosofía no se limitan, en absoluto, a los que ha provocado la realidad entre racionalismo y empirismo. El hecho de que los escritos teóricos de Chomsky no parezcan haberlo advertido así es una limitación grave.


NOTAS

1.      Noam Chomsky, Language and Responsibility, Based on Conversations with Mitsou Ronat, trad. de John Viertel, NueYork, Pantheon Books, 1979, páginas 58-59.
2.      Ibíd., pág. 59.
3.      Noam Chomsky, Language and Mind (edición aumentada), Nueva York, Harcourt Brace Jovanovich, 1972, página 126.
4.      Ibídem.
5.      Véase, por ejemplo, Noam Chomsky, Reflections on Language, Londres, Temple Smith, en asociación con Fontana Books, 1976, reed. en 1977, cap. 1 y pássim.
6.      La ironía es que casi todos los críticos de Saussure (por ejemplo, Bourdieu) tienden a afirmar que daba prioridad a la langue por encima de la parole.



PRINCIPALES OBRAS DE CHOMSKY

Sintactic Structures, La Haya, París, Mouton, 1957.
Current Issues in Linguistic Theories, La Haya, Paris, Mouton, 1964.
Aspects of tbe Theory of Syntax, Cambridge, Mass., MIT Press, 1965.
Cartesian Linguistics: A Chapter in the History of Rationalist Thought, Nueva York, Harper & Row, 1966.
The Sound Pattern of English (con Morris Halle), Nueva York, Harper & Row, 1968.
Chomsky: Selected Readings, ed. de J. P. B. Allen y Paul Van Buren, Londres y Nueva York, Oxford University Press, 1971.
Studies on Semantics in Generative Grammar, La Haya, París, Mouton, 1972.
The Logical Structure of Linguistic Theory, Nueva York, Plenum Press, 1975.
Reflections on Language, Londres, Temple Smith en asociación con Fontana Books, 1976.
Rules and Representations, Oxford, Basil Blackwell, 1980.
Language and Problems of Knowledge: The Managua Lectures, Cambridge, Mass., MIT Press, 1988.

Selección de traducciones al español:

El conocimiento del lenguaje, su naturaleza, origen y uso, Madrid, Alianza, 1989.
Barreras, Barcelona, Paidós, 1990.
Ensayos sobre forma e interpretación, Madrid, Cátedra, 1982.
Ilusiones necesarias, Madrid, Libertarias-Prodhufi, 1991.
El lenguaje y el entendimiento, Barcelona, Seix Barral, 1986.
El lenguaje y los problemas del conocimiento, Madrid, Visor, 1992.
Lingüística cartesiana, Madrid, Gredos, 1991.
Política y cultura a finales del siglo xx, Barcelona, Ariel, 1994.
Sobre el poder y la ideología, Madrid, Visor, 1989.


OTRAS LECTURAS

ALEXANDER, George (ed.): Reflections on Chomsky, Oxford, Cambridge, Mass., Basil Blackwell, 1990.
BOTHA, Rudolph P.: Challenging Chomsky:The Generative Garden Game, Oxford y Nueva York, Basil Blackwell, 1989.
LYONS, John: Chomsky, Hassocks, Harvester Press, 2ª. ed., 1977.
MODGIL, Sohan y MODGIL, Celia (eds.): Noam Chomsky: Consensus and Controversy, Nueva York, Falmer Press, 1987.
NIQUE, Christian: Introducción metódica a la gramática generativa, Madrid, Cátedra, 1982.
RADFORD, Andrew: Transformational Syntax: A Student's Guide to Chomsky's Extended Theory, Cambridge, Cambridge University Press, 1981.
SEARLE, John: La revolución de Chomsky en lingüística, Barcelona, Anagrama, 1974.

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